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sábado, 9 de marzo de 2019

Aproximación a la literatura. Cuento




Un cuento es un relato más o menos breve generalmente de ficción protagonizado por un grupo reducido de personajes y con un argumento relativamente sencillo. Suele ser conciso y con una única línea argumental. La voz del narrador, por lo general, predomina sobre el monólogo, el diálogo o la descripción. Sus orígenes son remotos, orientales y se caracterizaban por el anonimato de su autor; como ejemplo podemos hacer referencia a Las mil y una noches.

 

Cosquillas en el corazón

 

Por diciembre la vida se duerme. Aquel día de invierno hacía un frío terrible y casi nadie se atrevía a salir a la calle; la nieve helada había convertido las aceras en pistas de patinaje, pero aquel niño pequeño no se movía del lado de su madre que, pacientemente, zarandeaba las sabrosas castañas en su agujereada sartén esperando que alguien se las comprara.

Ernesto había tenido la suerte de nacer en una casa con recursos, disfrutaba de buena ropa de abrigo, juguetes en abundancia y la suerte de poder comer a diario. Siempre que se asomaba por la ventana de su casa, veía a aquella pobre gente que luchaba contra el frío y contra el hambre con gran resignación. En alguna ocasión les había comprado castañas y había percibido que aquel niño era más o menos de su edad. Le daba una enorme pena ver a diario, días laborales y festivos, la estampa repetida de esos desfavorecidos luchando contra la miseria.

Aquel día frío de invierno era muy especial, había llegado la Nochebuena, cuando se reúnen las familias y comen y cantan, y se divierten. Pero Ernesto no tenía casi familia y, además, vivía muy lejos, y pasaba esos días tan señalados solo con sus padres. Mientras miraba por la ventana tuvo una gran idea, ¿y si les propongo a mis papás que invitemos al niño y a la señora de las castañas a cenar con nosotros? Dicho y hecho, ¡qué suerte tener unos padres tan comprensivos!

Cuando los invitados llegaron al salón de la casa, se sorprendieron de la buena temperatura que hacía en el interior; la madre de Ernesto, con mucha delicadeza, les propuso que se asearan y pusieran las ropas que les había preparado. Una vez sentados en la mesa, se sonreían unos a otros como síntoma de complacencia; cuando estaban a medio comer, el niño castañero, Miguel, comenzó a reír a carcajadas, que contagió a los demás y, cuando le preguntaron los papás de Ernesto que de qué reía así, respondió complacido que era la comida la culpable, que al llegar a su pobre estómago vacío le hacía grandes cosquillas, y añadió que ahora comprendía por qué los niños que comen todos los días sonreían tanto y eran tan felices.

Aquella lección dejó a la familia sin respuesta y el primero en reaccionar fue Ernesto que, después de hablar con sus papás aparte, compartió con su nuevo amigo sus ropas y sus regalos de Navidad y, además, entregó a aquella pobre gente un cheque mensual para que pudiera ir al colegio y comer a diario.

A pesar del regalo, Miguel, cuando salía de la escuela, acudía a ayudar a su madre y a hacer los deberes en la casa de Ernesto, que siempre fue su amigo. Una de aquellas tardes el visitante comenzó a reír a carcajadas como en la Nochebuena en la que se conocieron y, cuando Ernesto le preguntó que de qué reía ahora, el niño le respondió que se sentía muy feliz y que ahora las cosquillas le tocaban el corazón.

 

"Haz bien y no mires a quién"

 

Este cuento es de creación propia y está incluido en Lecciones de vida, breve libro para niños a partir de nueve años sobre valores para generar, si es posible, su aprendizaje. Por su temática se podría incluir en los cuentos de Navidad y por su mensaje en cuentos de contenido ético y moral.

Si te gusta, pincha en el lado derecho del blog en mis publicaciones y podrás encontrar más información.


Del libro de Encarna Reinón, LECCIONES DE VIDA

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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

domingo, 24 de febrero de 2019

Aproximación a la poesía. F. G. Lorca



Este poema de Lorca muestra la gran sensibilidad de su autor. El poeta granadino murió joven, en la guerra, a manos de un pelotón de fusilamiento en una de las zonas en las que se dividió España y seguramente en la otra otro pelotón fusiló a otras tantas personas también por sus ideas. Así son las guerras cainitas. Lorca era un avanzado en su tiempo, quiso educar al pueblo con su teatro ambulante y no se le perdonaba que tuviera ideas modernas y, además, menos aún su homosexualidad.

 

La casada infiel

 

Y que yo me la llevé al río / creyendo que era mozuela, / pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago / y casi por compromiso. / Se apagaron los faroles

y se encendieron los grillos. / En las últimas esquinas / toqué sus pechos dormidos,

y se me abrieron de pronto / como ramos de jacintos. / El almidón de su enagua

me sonaba en el oído / como una pieza de seda / rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas / los árboles han crecido, / y un horizonte de perros

ladra muy lejos del río. / Pasadas las zarzamoras, / los juncos y los espinos,

bajo su mata de pelo / hice un hoyo sobre el limo. / Yo me quité la corbata.

Ella se quitó el vestido. / Yo, el cinturón con revólver, /ella, sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas / tienen el cutis tan fino, / ni los cristales con luna

relumbran con ese brillo. / Sus muslos se me escapaban / como peces sorprendidos,

la mitad llenos de lumbre, / la mitad llenos de frío. / Aquella noche corrí

el mejor de los caminos, / montado en potra de nácar / sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre, / las cosas que ella me dijo. / La luz del entendimiento

me hace ser muy comedido. / Sucia de besos y arena / yo me la lleve del río.

Con el aire se batían / las espadas de los lirios. / Me porté como quien soy,

como un gitano legítimo. / Le regalé un costurero / grande, de raso pajizo,

y no quise enamorarme / porque teniendo marido / me dijo que era mozuela

cuando la llevaba al río.

F. G. Lorca, Romancero gitano

 

Este poema de Lorca rezuma erotismo. Con una serie de símbolos propios como "agua en movimiento-vida", "río-apartamiento erótico", "llegada de la noche-marco ideal para los encuentros clandestinos", "juncos, espinos y zarzamoras-naturaleza y maleza que sugieren el aislamiento del pueblo" nos ofrece una estampa del encuentro amoroso entre un gitano "legítimo", con pistola y todo, con una joven a la que creía soltera, una mujer arriesgada y valiente que hace prevalecer su deseo erótico sobre los prejuicios sociales, porque la gente sabía qué ocurría cuando dos se perdían en el camino, en este caso del río. Las expresivas metáforas: "mujer-potra de nácar", "hojas- espadas de los lirios" y las abundantes comparaciones crean un clima de intriga progresiva sobre este encuentro magistralmente descrito: "el almidón de la enagua sonaba como rasgado por cuchillos", "cutis tan fino como nardos y caracolas", "sus muslos se escapaban como peces", "sus pechos dormidos se abrieron como ramos de jacintos".

Es un canto a la libertad humana en la elección de algo tan íntimo como es el encuentro carnal de la pareja, una expresión sensual y poética del torbellino del amor, un poema que puede deleitar nuestros sentidos.

Recuerdo que en una ocasión me llevé a clase un libro de poemas en el que seleccioné esta composición; los alumnos de dieciséis años no tenían el texto delante y, tras una breve introducción sobre la vida del poeta y los símbolos de este poema, pasé a leerlo. Cuando terminé, noté que había surgido la magia en el ambiente y en aquel momento un chico levantó la mano y dijo: "Encarna, después de escuchar esta poesía, no me creo que Lorca fuera homosexual".

Espero que hayáis disfrutado con Lorca tanto como yo. La poesía es maravillosa si nos dejamos llevar por la magia de las palabras.

   




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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

domingo, 30 de diciembre de 2018

Aproximación a la poesía. Carpe diem



El deseo de aprovechar el tiempo, el momento, mientras se es joven, es tan antiguo como el hombre mismo. En la literatura, a partir del poeta latino Horacio (Venusia, año 65 a. C.), que escribe en una de sus odas (libro I, oda 11, versos 7-8): "Carpe diem, quam minimum credula postero" (vive el día de hoy, no confíes lo más mínimo en el mañana), la expresión Carpe diem se ha convertido en uno de los tópicos literarios o tema que más ríos de tinta ha hecho correr entre los poetas de todos los tiempos.

Este tópico aparece claramente en el poema La hora de Juana Ibarbourou, escritora posmodernista uruguaya, que muestra la mentalidad abierta de una mujer de principios del siglo XX que incita a su enamorado a disfrutar de las mieles de la juventud antes de que llegue el momento amargo de la vida, el ciprés-muerte.

La hora

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.


Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.


¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!


Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?



La joven incita a su amante al disfrute amoroso: "Tómame ahora", con la premura de quien sabe que el paso del tiempo es inexorable: "Después… ¡ah, yo sé que ya nada de eso tendré!", y que entonces no le podrá ofrecer ni el deseo ni la frescura de los que disfruta en este momento: "Tómame (…) hoy, y no más tarde. Antes que anochezca y se vuelva mustia la corola fresca".

El poema está estructurado en dos partes en las que la escritora expresa en clara antítesis, por un lado, las mieles, las alegrías del "Ahora": "dalias nuevas en la mano", "sombría cabellera", "carne olorosa, ojos limpios, piel de rosa", "rica de nardos la mano", y, por otro lado, la aniquilación que traen consigo la vejez y la muerte: "inútil deseo", "mausoleo", "anochezca", "mustia", "ciprés". En este poema la naturaleza, con la que metafóricamente se expresa la idea del Carpe diem horaciano, da a conocer con delicadeza y exquisitez los sentimientos y deseos de una mujer atrevida, con iniciativa y determinación, de una mujer moderna de principios del siglo XX.

Creo que la poesía, entendida, llena nuestra alma de emoción y nos demuestra que el ser humano, independientemente de la época que le ha tocado vivir, vuelca sus sentimientos atemporales en versos eternamente modernos, o ¿es que tú no sientes como Horacio que el tiempo pasa y que el momento se esfuma?



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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

sábado, 15 de diciembre de 2018

Aproximación a la lectura. Cuento




La segunda compuerta[1]




Un espeluznante chirrido la sacó de su sueño. Apartó el antifaz de sus ojos y la oscuridad era absoluta, solo el estrellado firmamento la alejaba de la nada de la inexistencia. Lo último que recordaba antes de dejarse llevar en los brazos de Morfeo, era una hermosa panorámica de la impresionante selva amazónica que cubría con un hermoso manto profundamente verde todo lo que abarcaba la mirada. Decidió esperar la llegada del alba para ver qué había pasado y pensar en alguna salida.

Cuando los primeros albores empezaron a descubrir el dantesco espectáculo, que jamás hubiera podido imaginar, notó que los latidos de su corazón se aceleraban y que la presionaban agobiantemente en la garganta y en las sienes. Intentó tranquilizarse inspirando y espirando el aire lentamente, y se decidió a dar una vuelta por el amasijo de chapas y hierros en el que se había convertido el enorme avión que había tomado horas antes con doscientos veinte pasajeros a bordo. Gracias a Dios no se observaban restos humanos, por lo menos superficialmente, y, asustada y aturdida por los pensamientos que la asaltaban, se dirigió hacia la cola del aparato, donde escuchó lo que parecía el llanto de un perro; levantó algunas chapas y en el interior de dos jaulas aparecieron dos perros vivos, un Golden macho y una hembra mestiza, a los que rebautizó como Vivo y Estrella.



¿Te gusta?, es el principio de un cuento del libro de relatos Acuarela de verdes del que puedes obtener información si pinchas en Mis publicaciones, en el lado derecho superior de este mismo blog donde dice: "Entra en esta página y podrás ver mis publicaciones", y, después, en el propio libro.

Escribir se ha convertido para mí en una necesidad, en una liberación de la mente en momentos en los que no te puedes permitir reflexionar demasiado sobre los aconteceres de tu vida. Los protagonistas de estos cuentos han sido algo más que personajes de ficción, ya que han caminado conmigo, se han despertado a la vez que yo y, sobre todo, han tenido mi pensamiento entretenido y ocupado en la creación de su propia vida.

De ellos ha afirmado "mi particular" prologuista: "Como una  acuarela con sus distintos tonos, cada uno de sus relatos adentra al lector en diferentes mundos provocando los vértigos, miedos y descargas de adrenalina de acrobacias imposibles, junto a las más tiernas escenas. La magia de estos relatos cautiva al lector y lo convierte en protagonista de la acción provocando, en no pocas ocasiones, las mismas sensaciones que se describen con detalle exquisito y elegante".








[1] Es la compuerta del ensueño que permite que uno despierte de un sueño en otro sueño.



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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

jueves, 4 de octubre de 2018

Aproximación a la poesía. "Caminante, son tus huellas..."




Si hay un poema que describa la vida en pocos versos es el poema de Antonio Machado contenido en "Proverbios y cantares" de Campos de Castilla, el número XXIX.


Poema XXIX

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.


Para interpretar estos hermosos versos tenemos que entender que las palabras son simbólicas, es decir, el "caminante" es el hombre, el "camino" la vida, las "huellas" lo vivido, la "senda que nunca se ha de volver a pisar" el pasado, el "mar" la muerte y las "estelas" el recuerdo. Por lo tanto, podemos deducir tras una lectura atenta que la vida es el camino hacia la muerte y cada uno de nosotros forja su propio caminar, su propia vida. Cuando vamos viviendo, lo vivido es irrepetible, por mucho que queramos recuperar el pasado, y lo único que salva al individuo de la muerte es su recuerdo porque mientras que haya alguien que nos recuerde, no moriremos definitivamente. Las "estelas" son las marcas que deja un barco en el agua tras su paso, o una estrella fugaz o cualquier cosa; mientras hay estelas hay memoria, hay recuerdo.

En este poema Machado rememora a Jorge Manrique quien afirmaba en las Coplas a la muerte de su padre que "Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar en la mar/ que es el morir…", y desde su profunda convicción cristiana aseguraba: "Este mundo es el camino/ para el otro, que es morada/ sin pesar… Partimos cuando nacemos,/ andamos mientras vivimos,/ y llegamos/ al tiempo que fenecemos;/ así que cuando  morimos,/ descansamos… (A su padre) No se os haga tan amarga/ la batalla temerosa/ que esperáis,/ pues otra vida más larga/ de la fama glorïosa/ acá dejáis…".

Ya veis cómo Machado a principios del siglo XX hace una reflexión muy parecida a la de Jorge Manrique en el siglo XV y que unos versos que parecían sencillos porque se entienden, porque hablan de cosas comunes, encierran una profunda reflexión. Espero que disfrutéis con estos poemas tanto como yo y que vayáis perdiendo ese rechazo a la poesía porque dicen que dicen que no hay quien la entienda.  




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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

domingo, 9 de septiembre de 2018

Introducción a la poesía. Lope de Vega




Cuando alguien se acerca por primera vez al lenguaje poético, tiene la sensación de que lo que está leyendo muestra una gran complicación para descifrarlo. La poesía es para dejarse llevar por las sensaciones que transmiten las palabras elegidas por el poeta, tanto en su forma como en su significado.

Una primera lectura nos proporcionará información sobre su ritmo y en la segunda nos debemos fijar en la palabra o palabras que se repiten y que son su leitmotiv, es decir, la clave para llegar al tema que, a su vez, nos permitirá descifrar el poema. Y, poco a poco, llegaremos a entender, si no todo el contenido, cosa que no nos debe preocupar, por lo menos buena parte del mensaje del poeta. Vamos a intentar comprender el siguiente soneto del genial Lope de Vega, insigne escritor del Siglo de Oro español.

Soneto

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

(Soneto 126, Lope de Vega, Rimas)

Conforme avanzamos en la lectura del poema, percibimos que el poeta quiere transmitirnos su estado de confusión interior con los conceptos opuestos que nos llevan al último verso en el que nos descubre la causa de tal desconcierto, el amor. El vate hace partícipe de estos sentimientos encontrados a quien haya probado este veneno que desconcierta al más sereno de los mortales. Incluso quien ama es amigo del dolor que produce el hecho de amar y, tal vez, no hallar correspondencia. ¿Qué ser humano puede escapar a las emociones que nos quiere transmitir Lope?

Si reflexionamos un poco sobre el tema y las palabras que elige el poeta para transmitir su estado emocional, tal vez entendamos en nosotros mismos idénticas vivencias y lleguemos a la conclusión de que el "amor" es atemporal, es decir, está fuera del tiempo y lo trasciende.

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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

sábado, 4 de agosto de 2018

Poema LIII de Bécquer. Aproximación a la poesía





Hay mucha gente que cree que es difícil entender la poesía, pero yo no lo siento así y, además, os digo que es hermoso leer un poema y comprobar que empatizamos con su autor porque los sentimientos humanos son atemporales: el amor, la desilusión, la pena o desesperación ante la pérdida de un ser amado, el odio…

Vamos a intentar leer y entender un hermoso poema de Bécquer y, después, a disfrutar de él. No es difícil, solo tienes que dejarte llevar por la intuición.

              Rima LIII

 Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el  vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!

El poeta le dice a la amada con amargura que la naturaleza cada primavera estallará en su renacer, pero que ni las golondrinas, ni las madreselvas que fueron testigos de su amor serán las mismas. Le reprocha amargamente que ella se pueda volver a enamorar de otro, pero le deja bien claro que ningún hombre la idolatrará como lo ha hecho él. Podemos apreciar el despecho de un dolorido hombre tal vez abandonado por la mujer que ama.


Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura