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martes, 26 de febrero de 2019

Remedios de la abuela. El pelo de panocha como diurético natural




Según el diccionario de la RAE, la voz "panocha" es un sustantivo femenino que procede del latín vulgar panucŭla 'mazorca', y este del latín panicŭla, diminutivo de panus 'mazorca de hilo'.

Hay distintas maneras de llamar a este cereal en las diferentes zonas de España: "Maíz", "panocha", "panoja", "mazorca". En Centroamérica, excepto en Panamá y México, se denomina "elote" (del náhualt "elotituti", que significa mazorca tierna); en el Cono Sur y Colombia lo llaman "choclo" (del quechua "chuqllu") y en Venezuela "jojoto". El maíz se conoce en España y Europa tras la llegada a América de Colón, siglo XVI, y se ha convertido, junto con el arroz y el trigo, en el cereal más cultivado y consumido del mundo.

Tradicionalmente se ha consumido la infusión del pelo de panocha por nuestras abuelas como un diurético natural que ayuda al organismo a liberar la posible orina acumulada en el organismo.

Cómo preparar el cocimiento:

La proporción es un litro de agua por treinta gramos de pelo de panocha.

-Ponemos agua a hervir en un recipiente.

-Cuando el agua está en ebullición, añadimos los pelos y dejamos hervir durante cinco minutos.

-Apagamos, tapamos y dejamos reposar diez minutos más.

-Colamos y bebemos.

Ya sabes que todo hay que tomarlo con moderación porque, aunque sean hierbas, pueden llegar a perjudicarte.

Este remedio lo empleaba la abuela de mi marido, que hoy tendría unos 130 años, y yo la he visto preparar la infusión y tomarla.

   



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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

viernes, 7 de diciembre de 2018

La nuez, regalo de la naturaleza




Conocemos como nuez (del latín nux, nucis) al fruto del nogal (del latín tardío nucālis 'del grosor de una nuez', 'relativo a la nuez', derivado a su vez del latín nux, nucis 'nuez'). Este árbol, originario de Persia, se conoció en Europa a través de Grecia e Italia. Pertenece a la familia de las yuglandáceas y su fruto es muy beneficioso para la salud.

La nuez es uno de los alimentos más ricos en grasas saludables con alto contenido en proteínas, vitaminas del grupo B, aminoácidos esenciales, como la lecitina, y aceites en forma de ácidos grasos omega 3. También contiene vitamina A, ácido fólico y magnesio.

Entre otros beneficios, favorece la circulación, la producción de glóbulos rojos, estimula el sistema nervioso y la actividad intelectual y es un antiinflamatorio natural rico en fibra. Por su alto contenido en calcio (94 mg cada 100 gramos del producto) es recomendable para la osteoporosis.

La nuez es un fruto seco altamente calórico (tiene entre 650 y 700 calorías por 100 gramos), pero sus beneficios son tan altos que tres o cuatro nueces al día (cada nuez tiene entre 25 y 30 calorías) pueden formar parte de la dieta. Además, por qué privarse de lo que te proporciona tanto sin estar transformado en medicamento. A veces la naturaleza puede ser un buen recurso preventivo de enfermedades.  
   


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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

domingo, 21 de octubre de 2018

El kiwi, un regalo de la naturaleza




La palabra kiwi es de origen maorí, lengua de los aborígenes de Nueva Zelanda. Cuando fue introducido este producto procedente de China en ese país a principios del siglo XX, le pusieron este nombre por la semejanza de la forma de la fruta con la de un pájaro que se llama así. Reciben esta denominación tanto el arbusto trepador como la fruta que produce de piel ligeramente vellosa y pulpa de inconfundible color verde.

Deberíamos tomar un kiwi cada día porque es rico en antioxidantes y vitamina C (98 mg por cada 100 gramos de fruta, casi el doble que la naranja o el limón). Refuerza el sistema inmunitario, mejora el tránsito intestinal, es diurético, ayuda a la digestión y un montón de beneficios que no podemos despreciar.

Recuerdo la sorpresa que llevé la primera vez que vi un kiwi abierto porque no me podía imaginar que una fruta tan fea por fuera, me recordaba los excrementos de los caballos, fuera de tal belleza por dentro. Lo trajo de Madrid, de Aranjuez, mi novio, hoy mi marido, cuando hacía la mili y creo que es de los primeros que visitó este pueblo. Hoy es tan corriente ver kiwis en todos los comercios que nos parece que han estado ahí toda la vida con las naranjas, las mandarinas y otras frutas más de nuestra tierra.

Os aconsejo que, si queréis mantener los resfriados a raya, comáis un kiwi al día y, por supuesto, las naranjas y mandarinas que os apetezcan, porque no podemos despreciar tales regalos a nuestra madre Naturaleza.





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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

miércoles, 29 de agosto de 2018

El ajo. Remedios de la abuela




Ajo: Del lat. Alium. Nombre masculino. Planta de la familia de las liliáceas, de 30 a 40 cm de altura, con hojas ensiformes muy estrechas y bohordo con flores pequeñas y blancas. El bulbo es también blanco, redondo y de olor fuerte y se usa mucho como condimento (RAE. Primera acepción de ajo[1]).

 

Esta planta es un regalo de la naturaleza y tiene importantes propiedades que están confirmadas por la ciencia. Para que estas propiedades se mantengan, se debe consumir crudo.

Es un alimento que eleva las defensas del organismo y colabora con este en su lucha por mantener a raya los numerosos virus que esperan que baje la guardia.

El ajo posee un alto valor nutritivo, pero pocas calorías; es rico en vitamina C, B6 y manganeso y, además, contiene antioxidantes que protegen contra el daño celular y el envejecimiento.

Como preventivo podemos tomar una cucharada diaria en ayunas que se puede disolver en agua o naranja para favorecer su digestión; también lo podemos preparar en jugo de tomate con limón.

La verdad es que quien toma este alimento va "cantando" por donde pasa porque su olor trasciende y, además, el aliento no es muy agradable. Para neutralizar la halitosis, se puede masticar perejil, menta fresca o apio o tomar una infusión de tomillo, eucalipto, romero o manzanilla. Yo creo que lo mejor es que tu pareja o grupo de amistades tome también ajo porque, ya se sabe, mal de muchos…

Os voy a comentar un remedio, que he encontrado por casualidad para conservar ajos que me regala un amigo, para la digestión y el olor de este bulbo y, si os sirve, pues estupendo. Yo congelo los ajos sin pelar en un tarro hermético, pero sí separados los dientes, los dejo una temporada y, cuando los necesito, los voy sacando, me espero un poco, los pelo y utilizo. Os garantizo que no se repite ni sienta mal. No os puedo decir si el ajo así pierde propiedades, pero los alimentos congelados contienen la misma cantidad de vitaminas, minerales y fibra que recién cogidos.



[1]El diccionario señala varias palabras y sufijos que aparentemente presentan semejanza de forma, pero el significado es diferente en cada caso: ajar, ajo1, ajo2, ajo3,-ajo, aja. El significado aquí expuesto es el referido a la primera acepción de ajo1.



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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

lunes, 11 de junio de 2018

Remedios de la abuela. Gaseosa natural

Cuando se tiene una digestión pesada o los gases se acumulan y no quieren salir, este remedio es infalible.

Ingredientes

-el jugo de medio limón

-una cucharadita de azúcar

-una cucharadita de bicarbonato

-medio vaso de agua

Preparación

Ponemos el bicarbonato en el agua y disolvemos bien; seguidamente, echamos el azúcar y repetimos la operación; por último, añadimos el limón y volvemos a remover. Como sube espuma con la mezcla, esperamos a que disminuya y tomamos.



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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura

lunes, 28 de mayo de 2018

Remedios de la abuela. Jarabe para la garganta



Ingredientes:

-Azúcar, tres cucharadas soperas.
-Dos rodajas de naranja o limón.
-Una hoja de laurel.
-El culo de la piel del plátano.
-Manzanilla para cocer o una bolsita de infusión.
Modo de hacerlo:
Ponemos el azúcar en un cazo al fuego y le vamos dando vueltas hasta que se hace caramelo. Le añadimos medio vaso de agua con cuidado porque salta el azúcar. Agregamos los demás ingredientes y dejamos cocer a fuego lento un rato. Cuando veamos que ha reducido y el líquido se ha espesado, lo colamos y tomamos caliente.




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Encarna Reinón Fernández
Profesora de Lengua Española y Literatura