--
lunes, 8 de abril de 2019
Los farolillos de melón. Una tradición perdida
--
lunes, 1 de abril de 2019
Salsa de alcachofas. Receta de la abuela
Este plato se hace con todos los ingredientes en crudo, es un excelente depurativo y una exquisitez.
Ingredientes para cuatro personas
-unas diez alcachofas que pelaremos hasta llegar a la parte blanca y pondremos en agua con limón para que no se oxiden, después, las cortamos en cuatro trozos cada una;
-una o dos cebollas cortadas a cuadritos
-tomate rallado, uno grande
-ajos tiernos, ocho o diez, o duros laminados, dos o tres
-orégano al gusto
-cominos, una cucharadita
-sal
-Vino blanco, un buen chorro
-una cucharada de aceite de oliva por comensal
Una vez que hemos echado todo esto en la olla, lo removemos bien con las alcachofas y cocemos. Hay que tener en cuenta que si la olla no es a presión tarda más, pero puedes ir pinchando las alcachofas para comprobar su cocción. En caso de ser a presión, cuando suba esta, están cocidas en tres minutos.
--
martes, 26 de marzo de 2019
Reflexión. Otra mirada
Desde que escuché un día en clase una extraordinaria reflexión de Campoamor, poeta del Realismo español, pasó a formar parte de los referentes de mi vida. La famosa sentencia afirma: "En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira".
Creo que lo de la botella, sí, eso de verla más llena o más vacía según quien la mira, es más moderno, pero ambos textos encierran el mismo mensaje, cada uno de nosotros es dueño de cómo ver las situaciones, es decir, que un poquito de esfuerzo nos podría ayudar para lanzar otra mirada sobre las cosas.
Querida Juana Mari espero que tu botella esté medio llena y el cristal por el que miras sea el de la esperanza.
--
jueves, 21 de marzo de 2019
Reflexión sobre el altruismo
Últimamente estoy descubriendo como nuevas situaciones que, por desgracia, son el día a día para mucha gente. ¿Quién no ha oído hablar de las donaciones de sangre que asiduamente se hacen de manera altruista? Creo que es algo grande poder ayudar a que muchos vivan y otros mejoren su vida con la transfusión hemática. Cada gota que entra en tu cuerpo es un regalo de solidaridad que posibilita que tu motor vital siga trabajando.
Desde aquí quiero dar las gracias a esas personas anónimas y en especial a mi amiga Mª Rosa que sé que lleva muchos años participando en estas hermosas donaciones.
--
martes, 19 de marzo de 2019
Diferencias entre el léxico de España y el de América
--
Las collejas. Un regalo de la naturaleza
colleja1(DRAE)
Del lat. caulicŭlus, de caulis 'tallo'.
1. f. Hierba de la familia de las cariofiláceas, de 40 a 80 cm de altura, con hojas lanceoladas, blanquecinas y suaves, tallos ahorquillados y flores blancas en panoja colgante, que es muy común en los sembrados y parajes incultos, y se come en algunas partes como verdura.
Las collejas son un excelente regalo de la naturaleza; nacen silvestres aunque también se pueden cultivar. Su sabor en algunos guisos puede parecerse al de las espinacas, pero, como son más pequeñas, están más tiernas y son más finas para el paladar. Se pueden consumir reducidas en la sartén con ajos tiernos y poco aceite, en potaje, arroz, tortilla, revueltos…
Hay que tener en cuenta que solo se consumen las hojas, que suelen ser pequeñas. Entre sus numerosas propiedades destacan que son antioxidantes, depurativas con propiedades diuréticas y ricas en calcio y magnesio.
Cuenta la gente mayor de la zona que, cuando los alimentos estaban escasos, comían muchas collejas porque salían al campo y la tierra se las regalaba.
--
martes, 12 de marzo de 2019
Los rezadores, una tradición latente
--
sábado, 9 de marzo de 2019
Aproximación a la literatura. Cuento
Cosquillas en el corazón
Por diciembre la vida se duerme. Aquel día de invierno hacía un frío terrible y casi nadie se atrevía a salir a la calle; la nieve helada había convertido las aceras en pistas de patinaje, pero aquel niño pequeño no se movía del lado de su madre que, pacientemente, zarandeaba las sabrosas castañas en su agujereada sartén esperando que alguien se las comprara.
Ernesto había tenido la suerte de nacer en una casa con recursos, disfrutaba de buena ropa de abrigo, juguetes en abundancia y la suerte de poder comer a diario. Siempre que se asomaba por la ventana de su casa, veía a aquella pobre gente que luchaba contra el frío y contra el hambre con gran resignación. En alguna ocasión les había comprado castañas y había percibido que aquel niño era más o menos de su edad. Le daba una enorme pena ver a diario, días laborales y festivos, la estampa repetida de esos desfavorecidos luchando contra la miseria.
Aquel día frío de invierno era muy especial, había llegado la Nochebuena, cuando se reúnen las familias y comen y cantan, y se divierten. Pero Ernesto no tenía casi familia y, además, vivía muy lejos, y pasaba esos días tan señalados solo con sus padres. Mientras miraba por la ventana tuvo una gran idea, ¿y si les propongo a mis papás que invitemos al niño y a la señora de las castañas a cenar con nosotros? Dicho y hecho, ¡qué suerte tener unos padres tan comprensivos!
Cuando los invitados llegaron al salón de la casa, se sorprendieron de la buena temperatura que hacía en el interior; la madre de Ernesto, con mucha delicadeza, les propuso que se asearan y pusieran las ropas que les había preparado. Una vez sentados en la mesa, se sonreían unos a otros como síntoma de complacencia; cuando estaban a medio comer, el niño castañero, Miguel, comenzó a reír a carcajadas, que contagió a los demás y, cuando le preguntaron los papás de Ernesto que de qué reía así, respondió complacido que era la comida la culpable, que al llegar a su pobre estómago vacío le hacía grandes cosquillas, y añadió que ahora comprendía por qué los niños que comen todos los días sonreían tanto y eran tan felices.
Aquella lección dejó a la familia sin respuesta y el primero en reaccionar fue Ernesto que, después de hablar con sus papás aparte, compartió con su nuevo amigo sus ropas y sus regalos de Navidad y, además, entregó a aquella pobre gente un cheque mensual para que pudiera ir al colegio y comer a diario.
A pesar del regalo, Miguel, cuando salía de la escuela, acudía a ayudar a su madre y a hacer los deberes en la casa de Ernesto, que siempre fue su amigo. Una de aquellas tardes el visitante comenzó a reír a carcajadas como en la Nochebuena en la que se conocieron y, cuando Ernesto le preguntó que de qué reía ahora, el niño le respondió que se sentía muy feliz y que ahora las cosquillas le tocaban el corazón.
"Haz bien y no mires a quién"
Este cuento es de creación propia y está incluido en Lecciones de vida, breve libro para niños a partir de nueve años sobre valores para generar, si es posible, su aprendizaje. Por su temática se podría incluir en los cuentos de Navidad y por su mensaje en cuentos de contenido ético y moral.
Si te gusta, pincha en el lado derecho del blog en mis publicaciones y podrás encontrar más información.
--
miércoles, 6 de marzo de 2019
Potaje de acelgas. Cocina de la abuela
--
martes, 5 de marzo de 2019
Reflexión sobre el idioma español
El español es la lengua materna de unos 480 millones de hablantes repartidos en España y en el centro y sur de América y, cada vez más, en Estados Unidos. Debido a este alto número de hablantes y a su dispersión, nuestro idioma presenta diferencias de entonación y léxico local, pero es una misma lengua que debe su unidad a la obligación de ajustarse a la Ortografía de la lengua española y a la Gramática, editadas por la RAE en coordinación con el resto de Academias americanas.
--









